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Reforma Educacional: Más dudas que certezas

Daniel Quezada - 05/07/2016

Tras el anuncio de la Presidenta el 3 de julio pasado, las familias chilenas encuentran más preguntas que certezas. Tanto su mensaje en Cadena Nacional, como el proyecto de ley enviado al Congreso este lunes nos llenan de dudas: ¿cómo y con qué fuerza se impondrá la prohibición del lucro en educación? ¿cuáles serán los mecanismos de financiamiento a los que podrán optar los chilenos y chilenas hasta que la gratuidad tenga cobertura completa?

La más grave de las dudas, sin embargo, son los plazos que propone el Ejecutivo para la completa implementación de la reforma, considerando la gratuidad tiene hoy una cobertura de solo el 14% de la matrícula . Todo apunta a que la voluntad de la Presidencia es que la gratuidad amplíe su cobertura a la par con metas de crecimiento económico. Si lo que afirmó el Ministro Vocero de Gobierno en La Tercera es cierto, entonces el séptimo decil de gratuidad recién podría alcanzarse hacia fines del próximo gobierno, en 2022 . La intención de amarrar los derechos sociales de millones de niños, niñas y jóvenes al devenir del mercado, hoy en manos de unos pocos grupos económicos, es justamente el núcleo de lo que la ciudadanía ha decidido combatir durante los últimos años.

La incertidumbre que genera la reforma de la Nueva Mayoría es de gran alcance: no solamente reafirma el carácter mixto del Sistema de Educación Superior, sino que tampoco entrega las garantías mínimas para regular el lucro en planteles privados –en repetidas ocasiones el Proyecto habla de instituciones que pueden optar por no ser incluidas en la gratuidad: ¿con qué intención? ¿cómo se financiarán entonces? Mucho menos abarca la falta de democracia, transparencia e inclusión de muchas Universidades, Centros de Formación Técnica e Institutos Profesionales, dejando solo intenciones y ambigüedades.

Nos parecen realmente gravísimas las declaraciones de la Ministra Delpiano, que afirma que la permanencia del CAE, con la misma fórmula actual, se debe a que “los bancos son mejores cobradores de lo que hacen las universidades con el Crédito Solidario” . La Ministra presenta como una virtud lo que para miles de familias ha sido una tragedia: profundo endeudamiento, sanciones comerciales a través DICOM, embargos. La educación debe cumplir un rol de liberación y empoderamiento, no ser una carga pesada o fuente de temor e incertidumbre.

Estamos convencidos de que el Proyecto de Educación Superior debe dar certezas respecto a cómo operará el derecho a la educación pública, gratuita y de calidad. Actualmente solo hay vagas ideas de un sistema que deja los viejos pilares intactos: seguimos con un sistema mixto, público y privado, donde no está claro cuáles serán los objetivos que moverán a cada institución. Por nuestra parte, seguiremos trabajando para ayudar a muchos niños, niñas y jóvenes segregados por el actual sistema a ingresar a la educación superior. Tenemos claro que nuestro trabajo no soluciona los grandes problemas del sistema educativo, pero no nos quedaremos de brazos cruzados mientras el Gobierno hace oídos sordos a las demandas de la ciudadanía y el movimiento estudiantil.

La Presidenta planteó que “no podemos esperar que los problemas sean resueltos solo por el mercado, porque la educación no es un bien de consumo que se pueda administrar como un mero negocio” y en eso estamos de acuerdo. Pero la reforma que ha despachado el Ejecutivo no resuelve, siquiera de cerca, estas problemáticas. Todo lo contrario: continúa por la senda de las últimas décadas, una senda que ha abandonado los derechos sociales de todos los chilenos y chilenas en las manos del mercado.